viernes, 20 de junio de 2008

Ciclotímico amor al arte





Hay anomalías que por la prepotencia de apariciones, terminan por transformarse en leyes de nuestra conducta. Vicios, rarezas, y trastornos, dejan de percibirse claramente, y se desvanecen en el mar de nuestros conceptos, ejerciendo una influencia que ya no empaña los vidrios, sino que por insistencia, se cristalizan y modifican nuestra visión.

¿Qué es el arte?, me pregunto en ocasiones, y esta idea cae presa también, de todas mis vicisitudes mentales, y por ende, comienza a danzar en ese remolino de oscilaciones y dudas; de enclenques reflexiones y móviles certezas.

No comprendo por qué, pero lo cierto es que hay días en los que creo en la actividad artística y me entrego al paroxismo y la euforia de intentar vivirlo. Y hay días en los que no. Días áridos y acres, que me impiden pensar el arte, y convierten a mis antiguos furores creativos, en los más patéticos arrebatos de ridículo.

¿Y esto por qué?, me pregunto. No lo sé. Mi seguridad es que hay días que si, y otros que no. Lo increíblemente extraño, es que la energía que alimenta ambas convicciones (de prosapia tan dispar), es capaz de generar el mismo poder de combustión. Entregarse al hecho artístico y su composición, o defenestrarlo como abyección insensata, encuentran en mi un actor que los defiende a ultranza con la misma pasión, según el día y la combinación de humores.

Días que si, y otros que no.

Jornadas como las de hoy, que me permiten hacer una colaboración a la nada con un escrito quizás jamás leído, pero que satisface alguna petición oculta de mi espíritu. Esas llamadas inescrutables que nos empujan a obrar sin miramientos; aturdidos dulcemente por un torbellino de imaginación que si bien parece nunca saciarnos, nos convidan con su trabajo, a un placer ignoto e inesperado. Pero esto no dura demasiado y ese archivo siniestro de nuestra vida, con sus concepciones nefastas y crueles, se infiltra, se avista en los cristales, y con tan solo una pequeña muestra de sus dogmas, determina la clausura de una temporada solar. Y no es esa sensación que puede generarnos una tristeza fértil, una angustia feraz. No, es un hastío que nos acerca más que nunca a todo aquello nos rodea. Lo real, con su miseria, su hipocresía, y su inmortal especulación, se erigen despóticamente y afianzan su bastión en la mente. Las eyaculaciones de la realidad, saquean toda nuestra atención, y a fuerza de dolores, nos hacen participes imbéciles de todo aquello que, supuestamente, debería importarnos, como buenos seres humanos, civilizados y ciudadanos. Y todo se reduce a una inspección incesante de ordinarieces que fagocitan nuestro tiempo, y nos agotan el alma.

Ese cúmulo de farsas reales parecen serlo todo entonces; y el arte, a la luz de tales sombras, luce como una postura histriónica y desteñida, con el ángel y el poder sustancial de la más huera frivolidad. Esta irritación, que nos invita al improperio y la total anulación de todo aquello que no sea concreto, nos presenta un panorama con aires de sentina, en el cual el arte, se corporiza como un juego de mesa, una gesticulación vana, que tiene como fin, la exaltación de pasiones ilusorias, injustificadas y estériles; un panegírico a lo inexistente, y un amor vesánico por las quimeras y las más absurdas e inservibles abstracciones.

En la dura tarea de destrabar las poleas de tal ensañamiento se van esos días. Y las imágenes que penetran en nuestro interior, duelen y hacen supurar a nuestro macilento cerebro. Son días en la estepa, o en el llano desértico, en los cuales la persistencia de nuestra presencia, y de esa aspérrima e inalterable realidad, nos termina por inseminar un odio hacia nosotros que nos revienta el seso. Y exánimes, y abarrotados de tópicos masivos y grasa de las capitales, nos vestimos de una plúmbea circunspección, seguida de un abandono que nos hermana con el resto de los mortales. Esos son días de silencio, de parálisis y denigración. Un estado cataléptico que al enfrentarnos con esa imagen lamentable de nosotros mismo, por instinto de supervivencia, no puede más que catapultarnos a una reacción vivificante; o al menos, engañarse con una respuesta inventada.

Aquí es donde comienzan los otros días. Y donde recomienza el ciclo interminable que se ha hecho carne. En el intento de desuncirse de tal desamparo, la idea de generarse posibilidades, la necesidad de evadirse y evaporarse en dimensiones ilusorias, franquean el paso hacia los objetivos artísticos; hacia esas divinas formas de no ser. En esa búsqueda, en ese anhelo que se persigue desesperado y hambriento, se retorna a la idea del placer del arte; se vuelve como quién no se ha ido, y se descubren las luces que, entre una desencajada alegría y una ardiente melancolía, alumbran el paso de fantasmas, sueños y vidas que alimentan nuestras horas, y nos permiten asignarle un nuevo y apócrifo sentido a nuestro destino inmediato. Son los días que sí. Esos en los que, parafraseando a Blake, se abren las puertas de la percepción, para ver o al menos atisbar, algún pequeño infinito.

6 comentarios:

Laura dijo...

Hola!!!: Se lo extrañaba por estos lugares!!!

Es bueno volver a leerlo

Daniel Rico dijo...

Muy bueno, no se si me aclaro algo, pero me dejo pensando, cosa que ultimamente no hago, a menos que me amenacen con un arma.

Recuerdo que alguin dijo que los erroes de exprecion, si se insiste en ellos , se vuelven un estilo.

Κλεοπάτρα dijo...

Pettgus...Mi blog por un tiempo va a ser privado y quiero invitarte, por eso, si no hay ningún inconveniente, me gustaría saber a que dirección puedo enviarte mi invitación.
Desde ya gracias

Mi dirección de correo electrónico:
rayen_paine@hotmail.com

Abrazo

gebe dijo...

tenes toda la razon...días que si,días que no con respecto al arte, a crear a vivir el arte,es como preguntarse si se nace siendo artista o uno se hace artista?(espero no equivocarme)....muy bueno el post y tu blog, a mi me gusta el arte,dibujar expresar y dar aonocer mis puntos de vista sobre lo que ocurre a mi alrededor,muy bueno tu post...nos vemos segui asi!!!. un abrazo.

Marie//---> dijo...

GENIAL!
Me paro para aplaudir este post...

... dijo...

Agradezco los comentarios.
Como siempre son un aliciente. Sobre todo en tiempos en los que cuesta tanto ponerse frente al monitor y no menospreciar con total repugnacia lo que se intenta hacer. Que claramente, no merece otra cosa que una "compasiva y parcial" repugnancia.
Gracias Laura; pero me pregunto, que sucede que los blogs se estan volviendo privados?.
Daniel, es cierto, pensar se esta haciendo dificil; la calle no miente. Pronto va a ser penado con observacion forzosa de programas televisivos.
Cecilia, gracias por el convite, pero aplaudo el retorno a la libertad de sus "voluptuosos".
Gebe y Mariel,agradezco los comentarios y el link; los auno porque he visto con gran placer que vienen ,por asi decirlo, de otra disciplina tan apasionante como el dibujo y la plastica, nada menos; los envidio sanamente, puesto que el dibujo ha sido siempre un meta inalcansable, ya que el cigarrillo ha evaporado mi pulso, y quien sabe por qué, hay una parte de mi cerebro que se niega a reconocer la potestad sobre los dedos.
Cosas que tiene esta puerca vida.
Salut!