miércoles, 27 de febrero de 2008

Escritos del Flaco: El encanto de las cegueras temporales

Si existe un tábano capaz de hacer convulsionar a una mente lucida, ése es el de las contradicciones. Porque el ardor de ciertas fricciones involuntarias (en un principio) que se dan en el alma, es capaz de tomar dimensiones inusitadas cuando se trata de conceptos que torpemente, se creían resueltos y archivados.
Este pequeño manuscrito del flaco despertó un agrado especial en mí, visto que barruntaba aquello que sucedía en el interior de su mente. Sin agregar mas detalles, dejo constancia de su hemorragia literaria, que de seguro, tendrá más sentido a la postre, al relatar el resto de los sucesos que completaron sus días.


“Cuando la niebla de nuestra necedad se difumina; cuando las luces de la fantasía dejan de resplandecer en esas paredes imperceptibles; cuando la aventura deviene un análisis científico, se acaba el sueño, y nuestros parpados, pegajosos y renuentes a reaccionar, se ven forzados a divisar aquello que el panorama les demuestra como la fiel copia de la realidad; un ordenamiento casual, inanimado y de una notable aridez sustancial.
Allí donde la imaginación limaba y deformaba asperezas; allí donde los contrastes parecían conjugar formas y precisiones; allí donde nuestra inocencia y nuestra estupidez leían una resplandeciente sombra como una verdad, aparece luego, casi sin aviso, el rostro franco y despiadado de lo real, decorado con el inocuo brillo de sus prerrogativas insensibles y vulgares.
Final de juego para nuestras sensaciones. Óbice para el inconsciente volar de nuestra mente. Cuando el verbo deviene en palabra llana y explícita, allí la cosa se transforma en cosa y circunstancia. Y nuestro ser, trastornado e invadido por un fulgor vergonzoso, se hunde en una mudez impertérrita, en una forzada amnesia de nuestra voz, que se nutre de espasmos de ridículo y arrepentimientos alevosos.
Y un pensamiento nos arrebata el sueño: “todo estaba allí, a simple vista”. Y todo un mar de explicaciones no alcanza para resolver el por qué de nuestra ceguera y ese morboso afán que nos ata con toda contumacia al error.
Así es, y tan solo un segundo basta para que en un tris, la mente recuerde su colección de análisis y obsesivas elucubraciones. Una pequeña chispa basta para retomar de aquella panoplia abrigada por el polvo, la espada de nuestra sagacidad, que nos conduzca al camino del control; al cómodo amparo de nuestras vetustas convicciones.
Pero realmente suena ilógico tratar de obedecernos incondicionalmente. Porque esto no solo sería un absurdo, sino que redundaría en una falta de sinceridad para con nosotros mismos. Guarda todo el sentido, pero también así un fastidio letal, la idea de sacar todos los días a pastar a nuestra lógica y su aburrimiento, segando con su lengua viperina todo aquello que nos parezca incoherente o riesgoso. Es en esa negativa y su actitud enfermiza, pero humana, en donde se hallan quizás, las respuestas para nuestras permanentes imposturas.
Bregando por fantasías y nieblas, es como nos hundimos en esa perdida. Porque en la manufactura de esas utopías hay un placer, que si bien es miserable y artificioso, logra al menos con su engaño, ser aquello que anhelamos. Un placer.
¿Cómo no odiarnos tras ese conformismo, y esa complicidad para con nuestra imbecilidad?. Pero, ¿Cómo detenerlo, sin detenernos definitivamente?.
Errare humanum est…y el amor por las escenas nebulosas y de ensueño, no se agotará en un análisis de sus desventajas y probabilidades.
¿Cómo no aborrecer a nuestra eterna debilidad?.
¿Cómo no gozar el desarrollo de esas ficciones de las que somos creadores, actores y mártires?
¿Cómo no odiarnos infinitamente?”.

3 comentarios:

Pupila dijo...

Comodidad Vs. riesgo. Y aquí agregaría todo lo que ya dije en ""Eso que se llama calma".

Anónimo dijo...

estoy perdidamente enamorada de vos, flaco. lastima que no vivas en paris.

Historia de los Días dijo...

sí, lo real es despiadado a veces, hoy me robaron la billetera por ejemplo, y aunque eso no provoque un estado de odiarse infinitamente, por lo menos da que pensar en que lo real a veces te sorprende, de la nada. y bueno, como responde uno a eso?, pues empezar un blog puede ser una buena catarsis, salute