lunes, 17 de septiembre de 2007

Esos dolores tan viejos y tan nuevos



El dolor tiene la maldita facultad de alimentarse de cuanta vertiente divise a su alrededor. Una imagen, un sonido, un astroso recuerdo, todo sirve para actualizar el estado de pena que nos erosiona el corazón, y nos transporta a ese inmóvil infierno del padecimiento.
En esta puerca vida, hay hechos que nos estampan el beso ponzoñoso de su existencia, y nos asestan ese grillete de hierro que impide su olvido, y que nos deja desamparados ante su eterna y enfermiza evocación. Anclados en la incertidumbre de devorar siempre su carroña, rodamos una y mil veces en su carrusel, para sentir siempre ese viejo dolor, y revivir otras tantas veces, aquella intensidad que tuvo en su minuto de funesta gloria.
Hoy no he tenido que salir a ningún lado. Lo haré luego, cuando tenga que internarme en ese temporario Bicetre laboral en el cual tengo que expiar la culpa de haber nacido en esta época. Por este motivo, me he entregado a recordar viejas situaciones de la vida. Fumando mis energías, repantigado en la cama, he abierto la puerta de los recuerdos muertos, para descubrir que siguen tan vivos como siempre a la hora de inseminarle su veneno a mi animo. ¿Por qué demonios poseen esa inmutable fuerza?, no lo se. Pero siempre que hacen su performance en mi mente, parece no haber telón que baje del todo, ni publico que los despida, sino más bien, un silencio perenne que con su presencia pide un bis interminable.
¿Por qué causa esas reminiscencias mantienen esa lozanía inmarcesible a la hora de aplicar su castigo?, nunca lo sabré. Pero todas aquellas anécdotas que almaceno en mi memoria, tienen una vivacidad inquietante a la hora de recordarme un mal trago, y hacer que se reestablezca esa amargura primigenia, como si todo ocurriese de nuevo; o como si nunca hubiese dejado de ocurrir en alguna dimensión de mi ser. Parece realmente enfermizo que, no contento con cosechar angustias en la actualidad, se encarnice uno con saturar las pocas de horas de sosiego con hechos del pasado, de concreto y doloroso presente.
Pero aquí están. Estoicos e incólumes, perpetrando esa fechoría de no querer abandonar esa vida abstracta, que los dominios de mi mente parecen facilitarles. Quizás, el hecho de que uno sea muy similar al que fue antaño, les otorgue a esos cúmulos de bazofia mnemónica, un hábitat feraz, en el cual holgar eternamente.
No lo se.
La hora de partir se acerca, y con ella, el trabajo de seguir aprovisionando a esa saturnal de quimeras y espantos que es la mente. Por desgracia, como tantos otros, tengo algo de aquel “Fúnes, el memorioso” de Borges. Y quizás también, unas hirientes memorias del subsuelo, que no hacen mas que dialogar conmigo, obsesionándose en la hermenéutica de los hechos que rellenaron mis días. Por supuesto, no sin regodearse en la composición de humillaciones y examinando minuciosamente las mil caras del fracaso.
Allí estuvieron y aquí estarán, mis viejos dolores, tan jóvenes como siempre. Imagino que deberé convivir con ellos toda la vida. De más esta decir, que uno también se forma con esos materiales. Son parte de uno, y se irán cuando uno desaparezca.
Se acabó el tiempo de ocio, y la jornada me espera. Quizás Baudelaire tenía razón, y trabajar tenga esa miserable función tan necesaria de combatir el tedio. Ése veneno de las horas despobladas, pletórico de ecos y crueles espejos.

6 comentarios:

EXTRAVAGANCIA dijo...

Por supuesto! el dolor tambien es la vida...
me impactaron tus palabras.
Excelente el blog!
solo pasaba
saludos

Anónimo dijo...

It is a wonderful text, very good!!. You continue with this type of narrations!.

Good bye!.

... dijo...

gracias por pasar Extravagancia...
el dolor es parte de la vida...
quizás, su mayor componente..

Enric, thank you fellow!
Thanks for coming and reading my poor blog...

Salut, señores!

LA CARICATURA EXISTENCIALISTA dijo...

esto me recuerda una parte de memorias del subsuelo, donde el narrador decia que su vida era "triste, desordenada, y salvajemente solitaria", a mi tambien se me acaba el tiempo de ocio ahora, saludos desde el cuaderno

Anónimo dijo...

.... Donde baila el dolor, sin los hilos de la vida??..
No se como llegue hasta aca, pero estoy encantada..Nietz.,Bukow.,Schop.,...
"Ningun dolor ha podido, ni podria inducirme a un falso testimonio contra la vida tal como yo la concibo."Nietzsche.
Por mas amantes, por mas poesia,,,
Apolonia

... dijo...

Le agradezco el comentario Apolonia, y la cita de ese gran loco inoculador de euforias que fue Nietzsche. Uno de tantos fantasmas que sobrevuelan este miserable blog.
Salut!