jueves, 6 de septiembre de 2007

Penitencias, y la apócrifa dignidad del trabajo


Son casi las dos, y en el centro de la capital, unas pocas almas se animan a merodear por sus silenciosas calles. Buenos Aires tiene otra cara en la madrugada, un rostro desencajado y siniestro, anegado de vació, con parvas de basura que maquillan las esquinas, linyeras retozando en los rincones menos esperados, y gente sin caras que parece dirigirse a ningún lugar, impulsados por una inercia insondable.
El transporte público, sagrado privilegio de los pobres, depara odiseas ingratas a quienes osan gozar de sus mercedes. Con un cigarrillo atenazado en los dedos, observo esa esquina que de un momento a otro, me tiene que otorgar la tranquilizadora imagen del autobús que me alejará de este sitio. Cada minuto, en el espesor de esas noches anónimas, nos genera más ansiedad por huir de ese hacinamiento tan insoportablemente cargado de desamparo. Y cada cigarrillo es un deseo; y la premura incita. Pero el autobús no viene.
Un trabajo me ha depositado en esta situación. Un horario delirante ha jugado una vez mas con mi desesperación para ridiculizarme como a tantos otros cristianos, haciéndonos girar como derviches autómatas, por esa maldita necesidad de liquido.
La hilera de semáforos que marcha por la avenida, ofrece una indigente ilusión de infinito; Las luces sincronizadas, oprimen los sentidos, y mueven a la sensación de encontrarse en un tenebroso túnel por el que realizamos un viaje estático. Allí, lejos, se encuentra aquello que necesitamos. Siempre lejos y en algún lugar remoto.
¿Por qué llegar a esta altura denigrante, desentendiendo todos nuestros deseos, atropellados por esta ineludible exigencia laboral, que tanto tiene para uno, de traición y prostitución?. ¿Es necesario abandonar la propia vida, limitar el ocio y los placeres, y postergar todas aquellas cosas que puedan hacernos bien, por un miserable sueldo y una medalla de buen burgués?. ¿Qué nefasto plan ha perpetrado esta sociedad, para erigirse como una organización impiadosa, que entrega a sus integrantes a una descomposición espiritual, hundiéndolos en un mar de limitaciones y directivas que solo pueden conducirlos a una vida insulsa, de constantes aplazos y eternas cavilaciones?. Esas putrefactas fauces, que de tanto en tanto solemos sentir despedazando nuestros cuerpos, nos mastican incesantente, pulverizando aquello que podamos tener de genuino, rescatando solo aquello que de nada nos sirve, de tan vano y funcional.
Horarios irrisorios, labores alienantes, prisiones invisibles y olvido de si mismo, son las flores que esta sociedad nos obsequia generosamente. ¿Y todo para qué?. Misterio.
Ya son las dos y media, y el día que ha muerto ha quedado en un olvido tan miserable que es mejor jamás recordarlo. Huero y sin relieve, ha sido otro lapso de nuestras vidas que hemos ofrendado a ese dios idiota que nos comanda con su locura monetaria. Y este día nuevo, ha nacido ya tan atrofiado, que su destino será el de asemejarse al anterior, pleno de naderías y loas a nuestro relegamiento.
Cuanto asco y pena se sienten en la boca. Y no hay cigarrillo que pueda quitarnos ese sabor a humillación que cada tanto, nos emerge de lo más profundo. No se si mañana volveré a este trabajo insufrible. Cuanto bien le haré a mi vida apartándolo de mi vista. ¡Pero qué vía libre le daré a mi marginación económica!, y que cálido ósculo le asestaré a mi futura carencia. Contradicciones indescifrables que esta época nos presenta como retos ineluctables.
Sobrevivir, o vivir con menesteres y abarrotado de búsquedas.... ¡oh, mortificante dilema!. Y este colectivo que no viene más, y que no si mejor, deba abandonarlo y delegar mi vida a la herida voluntad de mis pies.

5 comentarios:

fotoman dijo...

te entiendo, yo también tuve que renunciar a mi grupo de rock para trabajar en una empresa, y el bus demora como una hora en llegar hasta la oficina, por lo menos uno puede llevar un mp3 y olvidarse de todo por un rato, rocknroll!

LA CARICATURA EXISTENCIALISTA dijo...

a veces Tito se siente también como esperando un autobús que nunca viene, saludos!

Anónimo dijo...

"I wanted be a footballer", but couldn’t play football because I went to the university. Now!, I must work.

Good bye!!.

... dijo...

A ver...
Fotoman...prestidigitador visual...
algo es cierto, la musica es importantisima en la vida...
aquello que me preocupa es cuando la usamos con una funcion evasiva, en lugar de vivirla y disfrutarla..
cosas de esta existencia...

Caricaturista....es cierto, quizas todos estamos esperando algo que nos lleve....que extraña ilusion...

Enric..
living is not easy...
working is not living

Salut Señores

Laura dijo...

Es increíble que alguien que uno desconoce por completo, pueda escribir y describir tan bien el dolor que uno siente.
Es dolorosa la alienación, es doloroso que el dinero sea nuestro Dios, es doloroso que pocos cuestionen esta alienante y pseudo-burguesa vida moderna que llevamos sin rumbo y es doloroso que haya gente que todo el tiempo quiera olvidarse...

Un saludo cordial