Nada hay tan perjudicial y lacerante para el espíritu como aquello que le viene impuesto por el exterior. La aceptación innegable de esas directivas de la realidad, henchidas de esa mediocridad esencial que poseen y que manifiestan estrictamente en cada uno de sus emergentes, es capaz de conmover hasta el espasmo aquellas almas que adolecen un cierto vigor a la hora de contemplar al mundo y sus cínicas excentricidades. Esos que atraviesan la existencia azorados eternamente por un enjambre de invisibles tábanos; esos que babean y se estremecen, prisioneros de una rabia crónica, ardiente e insoluble; esos que no han descubierto nada, pero que barruntan el error y el desvarío de tanto teatro; todos ellos experimentan una nausea atroz frente a tales mandatos, sofocados por el bochorno de una canícula de aburrimiento e ignominia. ¡Sí!, un torbellino de anatemas los embarga, cuando ese fantasma social, esa sombra que se porta con nombre y número de documento, llama para exigir una opinión, un rol o una lamida en un sobre.La política, en estos días, hará sonar su descompuesta campana, carcomida por la herrumbre y el orín de los cuervos. Su voz, distorsionada y estéril, clamará por la congregación de sus inservibles socios, para determinar el futuro de las nuevas ruinas, y la relocalización de los lupanares y los depósitos de guano.
No hay brújula, ni veleta, ni rama que pueda conducir al sentido de tan aprobadas incoherencias. Pero el mundo esta compuesto también de mundo, de hombres, de plantas y paramecios. Y la gran mayoría camina erguido, sin rabias ni tábanos, reventados de afectaciones y disfrazados de claques.
No hay mucho que agregar. Se acerca la saturnal de los cuervos. Para las manadas, un trámite; para las bandadas, una oportunidad de materializar los deseos de esa apasionada avaricia que constituye la razón de sus vidas. Para otros, tan solo un día vacío, en el que se recuerda con repugnancia, los lazos que los unen con una comunidad con la cual, nada se tiene en común. Un día teatral, con el espíritu amargado por ese choque con el delirio de la realidad.

1 comentario:
Qué trámite engorroso ir a votar. En mi país, estos cuervos de la realidad aburren con sus prédicas parlamentarias. Mejor serán siempre los cuervos de Hitchcock, saludos existencialistas
Publicar un comentario