viernes, 20 de julio de 2007

Compañeros de trabajo


Un personaje de tantos que amueblan nuestra realidad es el compañero de trabajo. ¡Sí!, hago hincapié en la existencia de este ser, de este rol, que de tan común en nuestra sociedad, parece pasar desapercibido, pero que encierra un análisis que no se puede obviar.
No es un amigo, ni un vecino, ni un pariente lejano. Solo la accidentalidad propicia una relación como la que se establece con estos sujetos. No hay ligazones sentimentales, geográficas ni espirituales. Ni tan siquiera, podemos hablar de camaradería. Ciertos engranajes del azar se sincronizan para dar lugar a tamaña unión, y disponen, de acuerdo a ese capricho del destino, un vínculo que guarda un orden especial. Y tan peculiar es esa relación, que muchas veces se presta a confusión, demostrando a la postrimería, que hemos sido engañados vilmente por su ambigua figura.
Traiciones, manipulaciones, ventajas, mentiras y delaciones son el pan común en el trato que llevan los compañeros de trabajo. El chisme, el flirteo, la vituperación y la meliflua alabanza, completan el cuadro de un tipo de personaje que sería mejor perder que encontrar. Pero, es inevitable en esta etapa de nuestra historia cruzarse con esta clase de alimañas, convivir con ellas, y sufrir las tribulaciones básicas que nos depara su cercania.
El problema surge, justamente, de esa carencia de catalogación que hace que perdamos de vista el objetivo que nos mancomuna, y utilicemos para dicha relación, herramientas que poseemos para otras vinculaciones.
La cotidianidad del trato, los transitorios acuerdos corporativos y esa noción de pares, nos conducen al error de considerar a nuestro compañero de trabajo como a un ser con el que podemos contar. Torpemente, se dan los casos, y las guardias se bajan, seducidas por los guiños, complicidades y chistes de mal gusto. Pero, a no equivocarse, esta ilusión no perdura demasiado; y lo más increíble es ver como la indignación emerge en los rostros, cuando en la primera de cambio, nos encontramos solos y sin un alma caritativa que sea tan generosa como para dar algo, sin esperanzas de recibir una contrapartida. Todo es dinero, obligaciones y cintura.
Por más vidas que se narren, y por más muecas que se intercambien, el interés que parecen demostrar nuestro colegas de trabajo, es sin más, de libreto. Fingir ese interés es justamente, una cualidad de este tipo de personajes urbanos. Y es así, porque no se puede olvidar, que uno no tiene más remedio que estar allí, al lado del otro, por cuestiones monetarias. Dentro de la batalla contra el aburrimiento, se pueden ubicar este tipo de simuladas deferencias. Pero nada se puede esperar, a no ser que algo de provecho (económico o sexual) se pueda divisar en la figura de quién se tiene delante.
Al terminar el día, y finiquitado el periodo de labor, todos huyen despavorido hacia su propia realidad. Escapan hacia el lugar en donde son realmente quienes son. Encajados en una matriz de relaciones familiares y barriales, que los muestran tan miserables como el resto de la población. Pero al menos allí, el grado de hipocresía se reduce a lo normal y acostumbrado, puesto que allí sí se encuentra en juego la imagen simbólica e histórica de estos seres.
El compañero de trabajo es un rol. Como tal, con sus especificidades, defectos y virtudes. Estas últimas, aún por descubrirse. Cometer el error de juzgarlo de otra manera, nos arrastra a paladear el sinsabor de sentirnos estúpidos y estafados. Nada hay que esperar dentro de ese ámbito, que no sea tan ligero como mediocre, y tan profundo como la falsedad.
Otra excrescencia de nuestra sociedad.

3 comentarios:

Itzxochitl dijo...

Si, son insoportables, yo crei que era mas que compañero, sino amigos y al final no obtuve lo que quise. Claro que cuando haces un lazo sexual, calla el despedirte cuesta trabajo, jiji, pero tambien como se disfruta.

Anónimo dijo...

hace unos dias entro una compañera de trabajo nueva y no la puedo soportar. es rapida, buena persona pero tanto que da hasta asco, y encima se nota que no es falsa, es asi porque es asi no tiene ningun defecto y me pone malisima. suerte que estara poco tiempo porque si no...
no discrepa con las opiniones de los demas, esta de acuerdo en todo, si alguien va a un sitio se apunta enseguida vamos que dan ganas de pegarle y tengo que hacer ver que me cae bien porque no tiene la culpa de caerme mal que le vamos a hacer.

... dijo...

Me asombra la vigencia de este texto.
Agradezco los comentarios, desde ya.
Los compañeros de trabajo son eso..un cúmulo de amagues y falsedades. De llamados nunca realizados; de tareas que se dejaron a otro por motivos inexplicables. Odiosos acompañantes obligatorios de nuestro viaje diario. Una de tantas condenas a la que nos expone el sistema.
Imagino que caer en mientes de lo que significan, tiene que alivianar un tanto esa carga de soportarlos. Y saber precaverse de algunas sonrisas con alma de mueca.
Salut!